domingo, 2 de agosto de 2009
El dios danzante en el campo cuántico
Pareciera entonces que cada vez los estantes de las bibliotecas separados entre ciencia natural, ciencia social y religión (me refiero a sus principios filosóficos originales y no a la caricaturizaciones actuales que ocasionalmente vemos en occidente), se vuelven cada vez más inútiles. Tal vez es necesario el diálogo para encontrar soluciones que si bien, según lo veremos en este texto, parecieran igualmente ser abstracciones mentales dependientes del observador, al menos estas considerarían diferentes realidades y posiciones que se articulan unas con otras.
Entender el valor de este tipo de diálogos es lo que me deja el tema de la transdisciplinariedad, y hacer este ejercicio de revisar el derrumbamiento de fronteras entre ciencia y misticismo oriental, creo que me permite hacer práctico el entendimiento de esos diálogos. Ha sido muy interesante retar mi mente estructurada de ingeniero con una formación desde las matemáticas y la física, a entender otros campos. De hecho este reto, fue precisamente el asumido al momento de ingresar “al mundo” de los estudios culturales. Por otro lado, asumir este diálogo, parte también en cierta forma de un carácter autobiográfico, pues he tenido la oportunidad de practicar ciertas técnicas de meditación y yoga, y estar cerca a personas, textos y técnicas basadas en los principios de este misticismo oriental.
Debo aclarar que cuando me refiero a misticismo oriental (tomando el término del trabajo de Fritjof Capra), me refiero a las filosofías religiosas del Hinduismo, Budismo y Taoismo y cuando me refiera a los planteamientos generales de estas filosofías, me refiero a aquellos planteamientos que son comunes entre ellas, pues si bien es cierto que cada una posee sus propias simbologías, énfasis, y lenguajes, las tres están basadas en planteamientos similares respecto a la observación y la interacción con la realidad individual y colectiva . También debe tenerse en cuenta que cuando me refiero a las prácticas de estas filosofías religiosas, me refiero a sus prácticas base, y no a las manifestaciones que a nivel popular se hacen de ellas. Para explicar esto, por ejemplo piénsese en que el hinduismo a nivel popular, muchas de estas prácticas se han reducido a la adoración de dioses míticos, pero no trascienden a las analogías que estos presentan respecto a la forma de entender la realidad. O piénsese también en las prácticas que hacemos en occidente de adaptaciones de estas filosofías religiosas a nuestros estilos de vida (Esto corresponde a otro tema de análisis, referente a las caricaturizaciones y construcciones que hacemos de oriente, desde occidente y que he desarrollado en un trabajo paralelo a este. No obstante, esta otra mirada, me ayudó a entender con un poco más de objetividad, muchos de los temas aquí tratados y muchos de los pensamientos y planteamientos de este misticismo oriental).
Podríamos preguntarnos, por qué no hago este análisis de diálogo, con el misticismo occidental, basado en la filosofía cristiana. La razón fundamental, es que creo (a pesar de considerarme a mi mismo como católico) que las religiones que conforman este misticismo, han cubierto con tanto vicio mental, egocéntrico y antropocentrista el núcleo mismo de la relación ser humano - universo, que ya no sería posible encontrar ninguna relación. Es posible, y creo en ello, que los principios filosóficos de estas religiones, también plantean unas formas más interesantes de entender la realidad, pero lo que es un hecho, y tanto la historia como el presente lo demuestran, es que la construcción que desde occidente se ha hecho de las prácticas cristianas, han estado más fundamentadas en ejercicios políticos y económicos de poder, lo cual podría ser, y de hecho, imagino que lo ha sido, tema para otro tipo de análisis y otros trabajos, pero no de este. Además en occidente el misticismo ha sido relegado al plano de lo vago, poco consistente y misterioso, lo cual no pasa en Oriente, siendo este misticismo el principal filtro para su relación con la realidad. En Oriente, los procesos intelectuales y racionales, son solo otra parte, no la única, y ofrecen unas herramientas y en ocasiones unos impedimentos que deben ser manejados y cuestionados para tener nociones más integrales de la realidad.
Quiero entonces, hacer una revisión de la articulación entre la física moderna y el misticismo oriental, entendiendo así con más profundidad, planteamientos que hace el pensamiento sistémico, que como ya comenté está empezando a usarse en enfoques de disciplinas en los estudios científicos y también sociales y los cuales he comenzado a identificar en muchos de los planteamientos que se hacen desde los estudios culturales. Este es el fin último de este trabajo, ver esa relación que existe entre la forma en que algunos planteamientos de los estudios culturales sugieren ver la realidad (más allá de temas específicos) y la forma en que la física moderna y el misticismo oriental lo hacen.
Para esta revisión me apoyo fundamentalmente en los argumentos de Fritjof Capra en sus libros “El Tao de la Física” y “La trama de la vida”. Según estos planteamientos, el interés en el misticismo oriental comienza a cobrar interés para occidente en la medida en que se empieza a tener la necesidad de contrarrestar los desequilibrios existentes de su cultura que ha dado prioridad ha los valores y actitudes masculinas identificables en la relevancia de la autoafirmación sobre la integración, el análisis sobre la síntesis, el conocimiento racional sobre la sabiduría intuitiva, la ciencia sobre la religión, la competencia sobre la cooperación, la expansión sobre la conservación, creando problemáticas profundas a nivel social, ecológico y moral. Esta búsqueda en Oriente, para contrarrestar el desequilibrio ha generado movimientos sociales que parecieran dar paso a una tendencia evolucionaria de pensamiento en la forma de relación del ser humano con su entorno. Por lo tanto, pareciera que el diálogo entre la visión del mundo de la física moderna, (muy distinta ya a la mirada cartesiana, lineal y mecanicista de la física clásica), y el misticismo oriental, llevan a una transformación cultural y una nueva forma de observa, entender e interactuar con la realidad.
Hay que tener mucho cuidado con la mirada hacia como occidente se está acercando a oriente, pues hay de fondo, otro tipo de elementos que demuestran como en ocasiones se generan caricaturizaciones planteadas desde la lógica y la funcionalidad del mismo sistema capitalista, haciendo del misticismo oriental otro producto de consumo. También se observa, como en occidente, cada vez más se buscan opciones en el misticismo oriental, como una decisión de abstraerse de la forma rígida como la ciencia occidental y sus manifestaciones tecnológicas ven la realidad y a lo cual le asignan gran parte de la culpa de la crisis social, ecológica, política y humana que se vive. Pero lo que se está encontrando, es que la ciencia, desde nuevos planteamientos, puede estar más cerca del misticismo de lo que inicialmente se creía.
Las abstracciones de la física clásica se explican desde la división que comenzó a hacerse de mente y materia, siendo esta, algo muerto y subordinado a las capacidades del pensamiento lineal de la primera. Por lo tanto, como lo plantea Capra, el conocimiento racional constituye un sistema de conceptos y símbolos abstractos caracterizados por secuencias lineales y secuenciales. En resumen, lo que hacemos es construir mapas mentales de la realidad que genera divisiones y clasificaciones fragmentadas de actividades, creencias, sentimientos y talentos que trasciende en lo colectivo, a las diferenciaciones que hacemos de nación, raza, religión, filiación política entre otras. Esto crea manifestaciones de desigualdad precariedad, escasez, y violencia individual e institucional.
Los acercamientos entre la física moderna y el misticismo oriental han creado incomodidades a quienes ven en las ciencias la materialización y la consagración de “lo objetivo”. Por un lado, lo que la física moderna está demostrando es que las leyes que han explicado muchas de nuestras relaciones con el entorno y con los demás, son realmente abstracciones mentales de nosotros mismos, y muchas de esas demostraciones se están trasladando a otras ciencias incluyendo las ciencias sociales a partir de propuestas como la del pensamiento sistémico o teoría de los sistemas complejos, en la cual se plantea la interconexión entre fenómenos y elementos. Por otro lado, desde el misticismo oriental, el mundo es el resultado de interconexiones, de flujo continuo y de movimiento permanente, pero este movimiento no es algo externo que suceda a los objetos sino que es intrínseco a la materia. En términos de lo social, se interpreta, como la posibilidad que tienen las personas para intervenir en su realidad, su responsabilidad en las consecuencias que tiene para el entorno, sus acciones y decisiones y la posibilidad de disminuir el sufrimiento a partir de la conciencia de las abstracciones rígidas que hacemos de la realidad, a partir de apegos y condiciomientos.
Hay dos temas fundamentales en los que la ciencia moderna y el misticismo oriental, se están encontrando, y tiene mucho que ver, con planteamientos que hemos analizado desde la transdisciplinariedad. En primer lugar, el tema del lenguaje, en el que la física cuántica, está encontrando muchas limitantes para explicar lo que pasa en el mundo atómico. Es decir a nivel atómico se están encontrando tantas contradicciones entre los fundamentos iniciales que explican “la realidad”, que no logra encontrar en el lenguaje tradicional, una forma sencilla para exponerlos y explicarlos. El lenguaje de las matemáticas sobre el cual se estructura gran parte del conocimiento científico está constituido por símbolos que se conectan por operaciones rígidas y predefinidas que van perdiendo los nexos con la realidad y con la experiencia sensorial. La realidad como la han experimentado los místicos es indeterminada e indiferenciada y por lo tanto, el pensamiento oriental ve las matemáticas como un mapa conceptual, pero no como un rango de la realidad. De acá, los dos concluyen en que el lenguaje es una construcción aproximada y limitada que genera un mapa mental de la realidad, pero nunca una demostración de la realidad en si misma.
Un segundo tema es el énfasis que tanto la ciencia como el misticismo oriental hacen en la importancia de la observación como uno de los pasos para entender la realidad y la naturaleza. En los dos la observación permite la interpretación de la realidad, la cual es representada o explicada en palabras (lenguaje). Pero mientras en la ciencia esta explicación se realiza mediante la construcción de modelos, en el misticismo oriental se hace a través de mitos, imágenes poéticas, afirmaciones absurdas o adivinanzas, en las cuales se es conciente de lo absurdo o lo contradictorio que expresa, pero como una muestra del reconocimiento de la limitación mental para entender la realidad. La física moderna, está comenzando a adoptar la misma actitud, frente a los resultados que obtiene, y las formas en que representan y explican dichos resultados. Por otro lado, los dos, tienen métodos sofisticados y basados en la experticia, para agudizar la observación; el misticismo oriental lo hace con técnicas como la meditación, y la ciencia con la tecnología y el trabajo en equipo, sin embargo, mientras que la funcionalidad del primero se basa en la “vaciamiento” de pensamientos a nivel mental, que permite un estado continuo de observación intuitiva, el segundo se basa en la presencia constante de pensamiento (leyes preconcebidas) para enfrentarse a lo observado, lo que genera siempre un referente inicial que permite solo momentos ocasionales intuitivos que llevan al avance en el proceso investigativo.
Además de estos dos temas claves en relación con la transdisciplinariedad, deseo señalar y exponer de acuerdo a la revisión teórica realizada, los puntos de contacto mas importantes ente física cuántica (como pionera en el rompimiento de paradigmas en la ciencia) y misticismo oriental.
Para el misticismo oriental, la visión que se tiene del mundo está basada en una experiencia no intelectual ni racional de la realidad, sino de un carácter más sensorial e intuitivo. Estoy convencido de la dificultad que puede tener quien lee esto (igual que la he tenido yo) para darle credibilidad a este tipo de planteamientos, los cuales, por encima, parecen carentes de fundamentos. Pero si a este punto, el lector no ha logrado encontrar una posibilidad diferente, es por que no ha entendido nada, lo digo a manera de broma, es decir, precisamente, de lo que esto se trata es de entender que la dificultad para entenderlo es producto de nuestros propios condicionamientos mentales y del mapa mental diseñado desde toda nuestra educación, para entender, relacionarnos y funcionar en este mundo. La pregunta es ¿Por qué no?, por qué no darle una cabida mental a esta forma menos egocéntrica de entender el papel jugamos en el funcionamiento del mundo, que según el misticismo oriental, está basado en la interrelación mutua entre todas las cosas y sucesos, y que son finalmente manifestaciones de una unidad básica. La física subatómica manifiesta que lo que compone la materia y los fenómenos, están interconectados e interrelacionados y que hacen parte de un todo y no funcionan como entidades aisladas.
El misticismo oriental reconoce la individualidad de las cosas, pero plantea que las diferencias entre ellas son relativas dentro de una unidad, es decir plantea que los opuestos solo existen en el pensamiento, y que cuando observamos algo, inmediatamente emitimos un juicio que genera el significado de lo opuesto, pero que realmente este no existe. Nunca habrá elementos más importantes que otros, por que realmente, cada uno de ellos, funciona debido a la interrelación e interacción con los otros. En la física subatómica las particular presentan comportamientos duales como la destructibilidad y indestructibilidad, la continuidad y la discontinuidad, o el ser partícula y movimiento al mismo tiempo. Lo que hace que una partícula tenga un carácter u otro, es la presencia del observador en un momento determinado, es este el que está determinando la realidad, pero está en potencia de ser muchas al mismo tiempo. En resumen, los físicos y los místicos han dejando de pensar desde una mente rígida y lógica, para dar paso a una mente que varía sus percepciones, que valora el poder de lo sensorial y que puede darse el permiso de cambiar constantemente de puntos de vista.
El misticismo oriental plantea que los conceptos convencionales de espacio y tiempo no constituyen la verdad definitiva, ya que los conceptos que usamos para describir y entender la naturaleza, y se realizan como ya se comentó, mapas mentales, que son limitados y no son rangos de la realidad. La teoría de la relatividad ha sido clave para entender la naturaleza no determinada y absoluta de variables como el espacio y el tiempo. Mientras que el misticismo dice que el espacio y el tiempo son solo nombres y formas de pensamiento para dar orden y entendimiento, la teoría de la relatividad dice que el espacio y el tiempo son elementos de un lenguaje que usa un observador para describir su entorno.
Al examinar estas similitudes entre disciplinas (permítaseme calificar la filosofía religiosa como disciplina), comienzan a aflorar muchas inquietudes frente a la aplicación práctica de esto en nuestro mundo, respecto a los orígenes y posibles soluciones de muchas de nuestras problemáticas actuales.
Cuando analizamos desde los estudios culturales, temas como el del poder y sus implicaciones en la sociedad, la creación de sujeto y subjetividades, invisibilizaciones y creaciones de lo subalterno, por ejemplo, no puedo dejar de pensar en que lo que se está haciendo es intentar deconstruir un pensamiento lineal que funciona a partir de la percepción de opuestos. La utilidad no está solamente en entender el origen, sino en buscar formas de revertir esos procesos para responder a esa responsabilidad de agencia política de los estudios culturales. Al analizar planteamientos como el de “Risoma” o “Multitud”, no puedo evitar conectarlo con los conceptos de realidades interrelacionadas, partes todas de un mismo todo, que funcionan en la medida del contexto y que su potencialidad se fundamenta precisamente a partir de la interrelación. Pensar en conceptos como el de los “significados amo” me hace pensar en que todos estos planteamientos de la ciencia moderna y el misticismo oriental, están comenzando a crear una nueva forma de realidad o de entenderla, y por tanto, generando nuevos mitos generales.
No quiero decir que para que hagamos estudios culturales, debemos ser todos físicos cuánticos o monjes budistas, esto sería nuevamente una caricaturización. A lo que me refiero, es que indudablemente veo que los estudios culturales, y la transdisciplinariedad como una de sus principales herramientas, requieren y sugieren (por que veo que hay elementos conceptuales de los estudios culturales que funcionan a partir de los elementos expuestos en este trabajo) cierta expansión de conciencia que permita desnaturalizar verdades y reconstruir situaciones, que no podría realmente realizarse sino se tienen en cuentas dos elementos básicos: La descripción de la realidad a partir de las construcciones mentales que permiten aproximaciones, pero siempre con imprecisiones inherentes que obligan a su continua revisión, y la interrelación entre fenómenos a través de una red de actores y acontecimientos, lo que obliga nuevamente a una revisión profunda de estas redes a partir del uso de múltiples miradas articuladas, si existir una por encima de la otra. El misticismo oriental lo ha venido diciendo y la ciencia moderna lo está descubriendo, y los estudios culturales, no se si conciente o inconcientemente, ha ido generando, (esto lo percibo en varios de los planteamientos a los que he tenido la oportunidad de acercarme hasta el momento) cada vez más una mirada crítica que obliga a tener presente estos elementos.
La superación personal como una nueva forma de entrenamiento
No puedo evitar, para empezar, observar como los imaginarios de cuerpo creados desde el ejercicio y el deporte, terminan replicando la misma lógica de los imaginarios de cuerpo creados desde la concepción de monstruo y la deformidad. Desde ángulos aparentemente opuestos, el resultado desde el punto de vista de creación de identidad sigue siendo el mismo. Estas lógicas a pesar de parecer tan diferentes, tienen un mismo objetivo político en términos de definir por decirlo de alguna manera, nuestra “funcionalidad” social. Cuando lo veo de esta forma, siento que intentamos (desde un ejercicio analítico) desmembrar del dispositivo de poder, dos de sus “órganos”, entendiendo como dispositivo, “un conjunto heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales y filantrópicas. En resumen, lo dicho y también lo no dicho”.
Estos dos “órganos”, el cuerpo destruido, no viable, no posible (el monstruo), y el cuerpo perfecto, evolutivo, envidiable (el atlético), ambos como referentes, como puntos de partida de cómo debemos entender el cuerpo y trascenderlo a nuestra psicología e incluso espiritualidad, cumplen la función que todo órgano tiene, permitir que una estructura funcione “adecuadamente”. El primero como referente negativo que fue ocultado y ahora visibilizado como objeto importante para la intervención y “la evolución” y el segundo como ideal a alcanzar, como punto final de la bitácora a seguir para la definición de identidades políticamente correctas y aceptadas.
Sin embargo, estos “órganos” han mutado en su forma con el tiempo, se han adaptado para responder a las nuevas condiciones dadas por la evolución de la tecnología, del mercado, de la producción, del manejo del tiempo y en últimas, de la sociedad misma. Esto es lo que desde una perspectiva histórica nos narra Vigarello en el capítulo “Entrenarse” de “Historia del Cuerpo”, para el caso del cuerpo formado desde el ejercicio y el deporte, pero desde lo cual se evidencia, como el dispositivo se mantiene funcionando a partir de este “órgano” discursivamente fuerte.
Podría resumir esta evolución, usando una analogía sencilla: Veo ahora el ejercicio y el deporte como el corsé del siglo XIX, y XX, en tanto que si para el siglo XVII este dispositivo de captura del cuerpo aseguraba un buen soporte a la columna vertebral para darle al cuerpo una determinada y aceptada actitud de rectitud, el ejercicio y el deporte, se han convertido en el correctivo de la forma en que debemos relacionarnos con el cuerpo, para desde ahí, definir la forma en que nos relacionamos con nuestra realidad externa. El ejercicio y el deporte han sido pues, instrumentos efectivos para ensayar nuestro papel como ciudadano, como actor eficiente y productivo, primero dando respuesta a una cultura basada en la métrica, la progresión y la disciplina de lo físico, y después a una cultura inmaterial basada en la relación, interacción y experiencia, desde el conocimiento individual de lo psicológico y lo espiritual. En cualquiera de los dos puntos, en el inicial o en el actual, el cuerpo es el centro y el objeto del disciplinamiento, con técnicas o con terapias, da igual, el cuerpo aun está siendo medido y modificado bajo la lógica de ser funcional dentro de las condiciones que definen el papel del ciudadano y de consumidor, generando en todo este proceso, una inevitable construcción de identidades, predefinidas, empaquetadas y homogenizadas desde las políticas públicas en términos de educación, higiene, ciudadanía, y desde políticas privadas en términos de focos de consumo, representaciones publicitarias y configuraciones de deseo. En este proceso, se ha pasado al cuerpo de la “anotomo-política”. Como dice Foucault:
"A través de estas técnicas de sujeción, se está formando un objeto; lentamente va ocupando el puesto el cuerpo mecánico, del cuerpo compuesto de sólidos y sometido a movimientos, cuya imagen había obsesionado durante tanto tiempo a los que soñaban con la perfección disciplinaria. Este objeto nuevo es el cuerpo natural, portador de fuerzas y sede de una duración [...] El cuerpo, al convertirse en blanco para nuevos mecanismos de poder, se ofrece a nuevas formas de saber"
Al leer este capítulo de la obra en mención de Georges Vigarello, llama la atención como los momentos que ha tenido el papel del ejercicio y el deporte en las definiciones políticas sobre el cuerpo, y sobre la subjetivación del individuo, no son excluyentes unas de otras, es decir muchas de las características de cada momento estuvieron presentes en el momento siguiente, y aun están presentes. Simplemente se adaptan y se naturalizan como un todo. Retomar estos momentos y mirarlos con nuestro referente actual de como vivimos cotidianamente nuestra relación con el ejercicio y el deporte permite darnos cuenta más allá del hecho puramente histórico, del funcionamiento de esos dispositivos de poder mencionados por Foucault, sobre el cuerpo. La cotidianidad de hoy es un momento más, en el que está presente un marcado y fuerte imaginario actual del bienestar; es suficiente ver los artículos de las revistas tanto de farándula como de salud, en los avisos publicitarios de productos, en las notas Light de los noticieros, en los seminarios de psicología, superación personal o valoración del talento humano a nivel empresarial. En todo hay un factor común, el bienestar, a partir de intervenciones terapéuticas o deportivas, solitarias o guiadas, se ha convertido en centro importante para garantizar “nuestro correcto funcionamiento”. En el centro de todo, como ya lo dije está el cuerpo, pero ya no un cuerpo solo físico, sino mental y espiritual. El deporte y el ejercicio ya no están hechos y ofertados (en la práctica personal de fin de semana y en el partido patrocinado en horario prime) solo para el primer tipo de cuerpo, esta hecho para el compuesto por los tres componentes “esenciales”, tal vez ahora es mas productivo así.
En los momentos identificados en el relato histórico de Vigarello, se encuentra como para finales del siglo XIX principios del siglo XX el ejercicio, sobretodo desde la práctica de la gimnasia (no aun desde el deporte) cobra su sentido a partir de la sistematización de los movimientos. La mecánica y la precisión son su obsesión, la repetición y la rigurosidad son formadoras del carácter del individuo, lo hacen disciplinado, ordenado y comprometido, eso es lo que se espera del ejercicio, formar un ciudadano responsable, inquebrantable. Lo único necesario es aumentar los recursos físicos del mismo cuerpo a partir de la programación. Por sus fundados beneficios para el disciplinamiento, poco a poco se llevan estas prácticas a la educación en escuelas y colegios.
Como el objetivo del ejercicio es en este momento, permitirle al cuerpo metas y resultados normalmente imposibles, se generan instrumentos que contribuyen a los principios de la progresión y la medición. De esta forma se enmarca el entrenamiento dentro de la cada vez más creciente cultura material y el ejercicio muta con el ajuste y la precisión de los objetos y los instrumentos. La fascinación ahora ya no es solo la medición sino la técnica, el cuerpo humano y el cuerpo maquínico son ahora uno solo, uno depende del otro para lograr el resultado y el objetivo, la marca sobre la marca permitida por la modernidad. El cuerpo está totalmente tecnificado.
En la primera guerra mundial se toma de la rigurosidad y del disciplinamiento del ejercicio y del deporte los elementos necesarios para construir defensores recios de la identidad nacional en el campo militar, necesario incluso para efectos de dominación y superioridad racial. Los íconos, los héroes, son el centro, y van a marcar los imaginarios de cuerpo y de individuo social, durante la guerra como defensor, ciudadano, hombre fuerte por bien de su identidad nacional.
La posguerra es el caldo de cultivo para generar espacios de preocupación por el tiempo para si mismo, cobrando relevancia la práctica deportiva a nivel doméstico, la práctica en espacios al aire libre y el turismo, lo que ocasiona que la desnudez tenga mas espacio y el valor de cuerpos atléticos se amplíe a la vida cotidiana, cambiando así las referencias sociales de “ciudadano”. Las sociedades gimnásticas comienzas a restar importancia pero no así el método, que se vuelve cada vez más importante en los colegios como complemento educativo. Sin embargo, la práctica ya no solo del ejercicio gimnástico repetitivo, sino del deporte, comienza a cobrar mayor importancia, pese al temor al agotamiento físico debido a prácticas no medibles y controlables. No obstante, para la segunda mitad del siglo XX, el deporte va a tener un papel fundamental desde el punto de vista de identidad nacional e identidad social, reforzada por encuentros deportivos a gran escala cubiertos por los nuevos adelantos y posibilidades de las comunicaciones. El deporte gusta y se queda por su organización democrática basada en el orden de dirigentes y dirigidos, lo cual permite que se aprenda de la ciudadanía. Además se considera que ayuda al triunfo del individuo desde la combinación de la ayuda mutua y la competencia, la estrategia, la táctica y la fuerza física.
El entrenamiento comienza a trabajarse en la intimidad, ya no solo basado en el entrenamiento y disciplinamiento de los músculos, sino de la sensibilidad de si mismo, de la afirmación personal y colectiva en su relación con el otro. El cuerpo comienza a verse ya no como una máquina que hay que controlar y que solo produce en el ejercicio mismo, sino como una fuente de información a la cual se debe ser sensible para tomar conciencia de su propio funcionamiento y así generar un mayor beneficio en la práctica. Al mismo tiempo la cultura del ocio, refuerza la importancia del ejercicio y el deporte como práctica personal o como valoración del espectáculo que genera identificación y diversidad de gustos y formas de relacionar su cuerpo con la actividad física desde el ocio y el gusto personal. La práctica del deporte y del ejercicio ya no es solo una invitación a ser el mejor, sino a la identificación con patrones de consumo y estilos de vida. Es menos relevante la sensación física frente a la sensación e información emocional proveniente de su propio cuerpo y de su colectivo social.
Para finales del siglo XX (tendencia que se torna más fuerte actualmente) se agrega la mirada psicológica hacia el entrenamiento como formador del cuerpo, pues el ejercicio es visto como componente fundamental para el crecimiento personal. El entrenamiento ya no es solo de potencia, sino de autoconocimiento, de conciencia profunda del cuerpo, pero también de sus limitaciones, potencialidades y frustraciones. Se trata como lo menciona Vigarello, “de liberar el espíritu, atacando directamente el cuerpo”, es la “vuelta sobre uno mismo” que inició en la percepción de la búsqueda de confianza a partir del trabajo físico exterior y muscular y se orienta ahora hacia la percepción de la autorrealización a partir del trabajo físico interior.
…los nuevos gimnasios sugieren un “tiempo entre paréntesis”, o un espacio “al margen del tiempo”, para garantizar el “redescubrimiento del cuerpo” o mejorar “la armonía con el cuerpo”. El proyecto es gimnástico, sin duda, pero consiste en “tomar conciencia del cuerpo”, “mantenerse a la escucha”, postular a partir del cuerpo un bienestar tan psicológico como interiorizado.
Hasta aquí, visto desde la aplicación de las tecnologías de poder sobre el cuerpo, para el caso del deporte y el ejercicio, es claro que no existe una noción única y universal del cuerpo, por el contrario, se convierte en una identidad continuamente construida y dependiente de condiciones socioculturales históricas, que definen la acción moral sobre él y sobre la construcción subjetiva del individuo con el otro.
Ahora, si ponemos nuestra atención en los imaginarios actuales de “entrenamiento”, desde la lógica de bienestar basado en la integralidad de cuerpo, mente y espíritu, me interesa de alguna forma poner sobre la mesa y problematizar esa misma noción de “entrenamiento” en un contexto en el que de forma creciente las lógicas religiosas en occidente empiezan a cobrar un sentido diferente. Como lo ha advertido Foucault, desde Platón ha habido una preocupación por el “cuidado de si” desde la idea de “conócete a ti mismo”, remitiendo a una preocupación por el alma, que mas tarde se convertirá en fundamento de nuevas “tecnologías del yo”, como formas de acción sobre si mismo. Esto sitúa al sujeto en algo así como un punto de cruce entre los actos que necesitan regulación y entre las normas que la definen y de esto ha dado buena cuenta el cristianismo, en occidente que construye una moral negativa sobre el cuerpo, basada en el rechazo del deseo y el yo propio, como base para lograr la salvación del alma.
Si en tanto desde el cuerpo, el sujeto es construido y se convierte en un campo de confrontación política, podría llegar a ser también un campo para la emancipación y la resistencia a partir de las políticas mismas que lo constituyen? No puedo evitar hacer esta pregunta cuando observo que las nuevas formas de entrenamiento, de alguna manera contravienen el mismo orden moral cristiano que limita las ideas del funcionamiento y relación con el cuerpo. Si al fin y al cabo, el cristianismo nos invitó a mirar a un dios externo a nosotros y fundar las relaciones con nosotros mismos y con los demás a partir de una exterioridad, al estar en un momento en el que estamos siendo invitados a mirarnos a nosotros mismos, a sentirnos desde el interior en conexión con las sensaciones propias, puede llegar esta mirada, a liberar las limitaciones y relativizar nuestros juicios y nuestros campos morales?. Baso esta pregunta además en la idea de Foucault de las tres dimensiones que están en la base de la conformación dinámica de la propia subjetividad: el “sí mismo” como relación consigo mismo; el “poder” como relación con los demás; y el “saber” como relación con la verdad, que es cultural, histórica y contingente.
Todo el despliegue actual de lo que veo, algo así, como un nuevo biopoder basado en el crecimiento integral del ser humano, la integración de las ideas occidentales científico-médicas con las prácticas orientales e indígenas que redimensionan no solo la espiritualidad, la creencia y la religión, sino el imaginario mismo de relación y entendimiento de nuestro cuerpo, se queda en una nueva colonización consumista del cuerpo que lleva a una interminable y realmente inalcanzable contemplación de si mismo con una promesa universal inexistente de plenitud y perfección? Si es así, todo queda en una construcción de imagen que bajo el pretexto de ser una mirada del individuo a su interior, realmente lo saca de si para que viva su cuerpo en relación con una idea externa de trabajar sobre y desde si mismo. Esto no sería nada más que lo que llamaría Debord, un simulacro del cuerpo dentro de la sociedad del espectáculo, constituida en este caso sobre las imágenes y los imaginarios del bienestar y la salud. Me refiero en este caso a ese cuerpo simulacro que sale de la sala del quirófano o ese cuerpo simulacro que sale de una sesión de yoga.
Para explicar mejor este punto, quiero citar a un autor llamado , Christopher Lasch quien describe en su libro “La Cultura del Narcisismo”, una nueva forma de vida que según él, ha venido a suplantar el individualismo competitivo por una lógica en la que cada quien desarrolla una preocupación exacerbada por si mismo, siendo esta una nueva etapa del individualismo occidental. Esta nueva forma de relación del sujeto consigo mismo, con su propio cuerpo y con los demás, responde a valores como el culto a la imagen corporal, la reducción de la existencia a un presente desprovisto de cualquier referencia de pasado y futuro; la búsqueda incesante de la realización personal; la glorificación del deseo; la renuncia a metas político-revolucionarias, sociales, religiosas. Esta noción del Narciso como la preocupación extrema por si mismo, genera una nueva idea de salud del cuerpo y la pone ahora más que nunca en la categoría de un bien consumible. Quiero precisar el uso que hago de salud en este momento, como el logro de un bienestar físico, psicológico y/o emocional a través de cualquier instrumento práctico, terapéutico o quirúrgico. Como vimos en el relato de Vigarello, fue el deporte el que a partir de la segunda mitad del siglo XX como resultado de todo un proceso de naturalización, se convirtió en un bien consumible y hasta hoy altamente rentable. Ahora estamos ante el nacimiento de un nuevo bien, la salud como búsqueda del bienestar. Sería entonces la medicina y las nuevas actividades de entrenamiento sobre el cuerpo (tradicional, alternativa o una amalgama de las dos) un nuevo instrumento de control social, al ser esta, una mercancía consumible?.
Sinceramente, quisiera que no fuera así, quisiera pensar que como lo expuse arriba, esta nueva lógica de relación con el cuerpo y de “entrenamiento”, fueran una nueva y real posibilidad de encuentro consigo mismo que hiciera frente a las políticas que lo limitan, que permitiera que el cuerpo se viviera y se pensara por si mismo. Sin embargo al mismo tiempo, cuando vuelvo a leer el recorrido histórico que hace Vigarello por el “entrenamiento” del cuerpo, no puedo evitar ver muchas similitudes en los procesos como los mencioné arriba de mutabilidad de esas ideas sobre la corporalidad que actúan como “órganos” que mantienen el dispositivo de poder funcionando.
Por último, quiero compartir un fragmento de un estudio etnográfico de un gimnasio de entrenamiento de alto nivel en España, que encontré en la búsqueda de información sobre disciplinamiento deportivo y que me sirve para ver en un caso práctico como actúa el disciplinamiento a partir de la práctica deportiva, a pesar de no ser un caso del siglo XIX. Pero además me hace preguntar cuantas veces he mirado de lejos la puerta de fondo, en una práctica de entrenamiento personal en una traumática y tensionante clase de educación física en el colegio o en una sesión de gimnasio después del trabajo.
“Buscando escapar del confinamiento prolongado al que están sometidos todos los gimnastas, excepto los pequeños, acuden a menudo a la puerta de fondo del gimnasio. Tal como lo comentan Sergi y Manuel, abrir la puerta del fondo para ver el sol, las personas que transitan por el centro o simplemente ver que la vida sigue existiendo en el exterior, es todo un placer. Abrir esta puerta significa contactar con el mundo, de hecho es la única ventana directa con la realidad exterior que posee el gimnasio. En opinión de Jonny, es la única posibilidad de escapar de la “burbuja” que representa la vida en el gimnasio. Según Tomás, todos adoran tener la puerta abierta y no se hace con mayor frecuencia porque las condiciones ambientales externas no lo permiten. El mismo gimnasta expone este asunto en sus propias palabras: “Puede que en los primeros años no se note tanto, pero después de 11 años entrenando en la sala, poder tener la puerta del fondo abierta escomo entrenar gimnasia en la playa”. Los gimnastas pequeños de forma intuitiva saben que todavía no tienen el permiso para acceder a este placer. En opinión de Xavier, su entrenador, la puerta de fondo adquiere para ellos un sentido subjetivo de “pared”, de una barra infranqueable, al menos de momento que el tiempo tratará de abrir. Las pocas veces que hemos visto alguno de los pequeños franqueando esta puerta, lo hacían desconfiados y atentos para ver si los entrenadores estaban mirando. Las veces que iban con tranquilidad era cuando su entrenador les recomendaba “ir a mirar por la puerta para bajar un poco la tensión”.
(Parte 5) - Una conclusión
Según Guattari, la verdadera singularización ocurre cuando el individuo dentro de su propia vivencia de la subjetividad que circula en el grupo social al cual él pertenece, decide no tomar una posición de alienado y oprimido al someterse a la subjetividad tal cual la recibe, sino por el contrario, mediante la expresión y la creatividad, reapropiarse de los componentes de esa subjetividad. Para Guattari, los procesos de singularización portan “vectores de deseo” que pueden encontrarse con procesos de individuación que se basan en normalizaciones. Por lo tanto, todo vector de subjetividad singular tiende a ser coaptado. De acuerdo a esto, me pregunto si siempre, los deseos más íntimos del individuo son inmediatamente coaptados por las máquinas de producción de subjetividad. Pienso entonces si el vacío que la producción de subjetividad no logra llenar en el individuo, es una posibilidad potencial de resistencia, que correspondería a la búsqueda de respuestas sobre por qué desea algo en específico, para que lo desea, y que implicaciones tiene en otros la materialización de ese deseo. Es posible que a partir de respuestas o al menos de búsquedas de las mismas, se puedan construir procesos de singularización como lo plantea Guattari?
Frente a la avanzada brutal de la producción de deseo que viene de afuera, esta tarea no es fácil, de hecho como lo he venido mostrando en el uso y reproducción de mercancías de individualismo, es precisamente esta tarea la que la producción de subjetividad pretende evitar, pero por tanto, es posible que sea ese el punto de fuga. Creo que el entendimiento por parte del individuo de esta dinámica de producción de su “propio deseo” y de choque con “el deseo producido” desde afuera (subjetivación), es lo que puede configurar realmente una posibilidad de resistencia. Esto sí lo considero realmente una mirada al “si mismo”. Esto es lo que entiendo como la búsqueda de singularización como base para la resistencia real desde el individuo. Entiendo entonces, que “El procesamiento” o “mirada crítica” o “reflexión” u “observación” o como queramos llamarla, que haga el individuo de su propio proceso de deseo, no es ni cómoda ni productiva para el sistema de producción de subjetividad. Creo entonces en que la resistencia se encuentra no en la represión del deseo, sino en no permitir que sea normalizado.
Como lo menciona Guattari, lo que le interesa a la subjetividad capitalista no es el proceso de singularización sino la circunscripción que se haga posteriormente de esa singularización, en modos identificables de la propia subjetividad dominante. Es precisamente eso en lo que se convierten el tipo de prácticas y discursos que he expuesto durante este trabajo, prácticas que comienzan a dar “status” de evolución humana y espiritualidad y que por tanto generan una identidad presa de las ofertas de consumo.
No es el deseo o necesidad misma de un trabajo interior del individuo, lo que me ha interesado criticar aquí. Ahora más que nunca que he explorado los argumentos de Guattari, lo creo necesario, entendiéndolo como una posibilidad para la singularización. Lo que he deseado analizar y criticar aquí, es la caricaturización y el engaño que bajo la excusa de solucionar los problemas y las angustias del ser humano, por el contrario las profundiza. A diferencia de muchos otros argumentos del mercadeo cristalizados en slogans, etiquetas, ofertas e “iconos” que he podido aceptar, e incluso como persona de mercadeo, he podido contribuir a afianzar, este, para mi, ya ha sido demasiado.
(Parte 4) La trampa de la mirada al "si mismo"
Intentaré entonces, articular estos elementos con teorías de producción de subjetividad como las de Felix Guattari de su obra “Micropolíticas del deseo”. En su exposición de posibilidades de resistencia molecular, devela la forma en que el sistema capitalista produce subjetividad. Por lo tanto, por ahora, pretendo intentar ubicar el fenómeno en estos sistemas descritos por Guattari, para así dar cuenta de mi hipótesis de producción de subjetividad que busca coaptar posibilidades de resistencia y fuga que puedan darse desde una mirada real al interior de cada individuo.
Félix Guattari plantea que la subjetividad es producida y modelada a través de máquinas de producción que “inyectan” representaciones y a la vez encasillan en “modelos”, las sensibilidades, las percepciones, las memorias, las relaciones sociales y sexuales, y los imaginarios. Dicha producción se hace mediante la tecnología, los equipamientos colectivos y los medios de comunicación y funciona en el corazón mismo de los individuos, en su manera de percibir el mundo y articularse con el entorno y el orden social. Por lo tanto, dichas representaciones y los modelos inciden en los puntos de singularidad que a su vez son los productores de la subjetividad de la pluralidad. Esto lo entiendo como un proceso, en el cual, a partir de máquinas productoras de deseo, (la industria mediática lo veo como uno de ellos) logra que terminemos reproduciendo hábitos, consumo, discursos, preferencias, estilos de vida que son válidos socialmente. Pero no solamente terminamos ocupando lugar en “una casilla” determinada, sino que apoyamos, validamos y defendemos tal encasillamiento, por que nos ayuda a sostener un orden del cual hacemos parte.
Todo este conjunto de interacciones, funciona como lo menciona Guattari, como una máquina de control social. Por un lado mantiene funcionando la producción debido a que terminamos aislando o al menos aplazando nosotros mismos cualquier duda, inconformidad, necesidad, deseo, que no permita la continuación de dicha productividad y del consumo permanente. Por otro lado, funciona definiendo en las dimensiones psíquicas del individuo las formas de percibir el mundo. Dado todo lo anterior, la subjetividad entra a hacer parte de una “economía colectiva del deseo”.
Desde mi modo de verlo, este planteamiento responde a la forma como funciona la moda del individualismo y la superación personal: Por un lado ofrecen la materialización del deseo propio y por otro lado la corrección de aquello que por factores externos nos alejan de un estado de bienestar. Parece haber entonces un desplazamiento total al individuo, de la responsabilidad de construir su percepción del mundo.
Esta “propuesta” de percepción y construcción de la realidad desde el individuo, se presenta y se difunde mediante las posibilidades que brindan la tecnología y los medios de comunicación, haciéndose masiva. Pero también se da, por que está tan interiorizada en cada individuo, que les permite afirmar, que tal práctica “les ha cambiado la vida”, y esto va generando una apreciación de aceptación de verdad, que remite a una idea de subjetividad colectiva, que lleva a pensar en el planteamiento de Guattari de “la economía colectiva del deseo”. Es más, me parece que la eficiencia en la difusión del discurso se debe a lo que Guattari menciona sobre la forma en que funciona la producción de subjetividad desde el concepto de sujeto, no entendido este como individual o social exclusivamente. Para él, la producción de subjetividad no funciona sobre un sujeto sino sobre lo que el llama un agenciamiento colectivo de enunciación, lo cual no corresponde a una entidad individuada ni a una entidad social determinada. Por el contrario la producción subjetiva funciona cuando muta constantemente de lugar entre las creencias propias del individuo y las creencias propias del colectivo social al cual pertenece.
Pensemos en los efectos que esto tiene. Por un lado, la materialización del deseo, sin ningún impedimento externo, solo dependiente del individuo, nos hace perfectas maquinas consumidoras, encendidas desde la conexión más profunda con nuestros deseos, sin ningún impedimento externo, ni presencia de remordimientos. Por lo tanto mete al individuo en una burbuja impermeabilizante que supuestamente impide la influencia de cualquier efecto como incluso, la culpa por el hecho de desear para él mismo, o el hecho de no importarle la realidad de otros alrededor. No usar dicha “burbuja” responsabilizará al individuo de las consecuencias de la escasez, pobreza, dificultad y anonimato que le pueda acarrear. Me parece que este discurso funciona como productor de subjetividad “capitalística”, como lo llamaría Guattari, el cual, por un lado, interioriza en el individuo su responsabilidad de acto, alineándola con sus más profundas sensibilidades y deseos y por otro lado, genera el ambiente perfecto para la réplica de la información a otros individuos, a partir del tono novedoso, misterioso y oculto que performatiza el discurso. Las personas, quedan, pues, completamente dispuestas a hacer valer “sus derechos” de desear y de tener. Sienten que hay una liberación de la opresión y la limitación para sacar desde sus entrañas todas las potencialidades del ser humano que le permitirán alcanzar sus metas. Este, me parece que es el fenómeno sobre el cual vale la pena revisar las razones y condiciones que permiten que se construya la subjetividad de un yo trascendente y evolucionado, que bajo la búsqueda de una singularidad, realmente está encontrando una individualidad ofrecida y presentada desde afuera y soportada en un piso científico y en un piso religioso.
En síntesis, la producción de subjetividad como lo llama Guattari, actúa en estos casos, bajo un espejismo de singularidad, cuando realmente lo que ocurre es que se produce subjetividad a partir de la noción productiva de la individualización. Esta noción es productiva en el sentido de darle al individuo “la confianza” de elegir y consumir, pero por deseo y necesidad propia, íntima, natural, y no mediada por la oferta del consumo y la publicidad.
(Parte 3) Relación con la religión
(Parte 2) - Relación con el campo científico
La superación personal: Fantasía Colectiva, cambio de paradigma o una nueva estrategia para el consumo (Parte 1)
El texto presentado a continuación hace parte de la ponencia presentada en el coloquio de estudiantes de la maestría de estudios culturales de la Universidad Javeriana, en abril 2 de 2009.
Georges Vigarello en el capítulo “Entrenarse” de su obra “Historia del Cuerpo”, llamaba la atención sobre como durante el siglo XIX y parte del XX, el ejercicio y el deporte, se convirtieron en un correctivo de la forma en que las personas debían relacionarse con el cuerpo, para desde ahí, definir la forma en que se relacionarían con el medio. El ejercicio y el deporte fueron pues, uno de los instrumentos efectivos para ensayar desde la métrica, la progresión, la disciplina y el hábito sobre el cuerpo, nuestro papel como ciudadano, como actor eficiente, responsable y productivo dentro de la sociedad. Hoy cabe preguntarse, si tal “moldeamiento” del individuo, desde el disciplinamiento del cuerpo terminó, en el momento en que desde la década del 60 el ejercicio pasó a ser una posibilidad de ocio y una herramienta en la meta por alcanzar del bienestar personal, o si por el contrario, el disciplinamiento tomo una nueva forma basada ahora en el entrenamiento cuyo foco de atención es la mente y el uso de la psicología, la neurociencia y la creencia espiritual de los individuos.
Aunque no es nuevo el condicionamiento del individuo, por fuera del cuerpo, actualmente, es moldeado no solo por lo que define el papel de ciudadano, sino también el papel de consumidor. Si bien, se genera en todo este proceso, una inevitable construcción de identidades, predefinidas, empaquetadas y homogenizadas desde las políticas públicas en términos de educación, higiene, ciudadanía, también se construyen identidades desde políticas privadas en términos de focos de consumo, representaciones publicitarias y configuraciones productivas de deseo.
Es este disciplinamiento actual sobre la mente y el comportamiento, que se camufla en las etiquetas marketineras de bienestar, superación y evolución personal, el que me interesa analizar. Aparentemente, las teorías de la física cuántica aplicadas al comportamiento individual y social, las teorías y las prácticas de la programación neurolingüística o los planes programados de evolución que prometen los seminarios de superación personal, no tienen mucho en común. Sin embargo, desde mi punto de vista de observador e incluso practicante de algunas de estas, creo que hay más en común de lo que pensamos, si miramos como coinciden, en los efectos que crea en los individuos que las practican, en los resultados para el sistema y en la construcción de un nuevo imaginario que toma fuerza en nuestra sociedad contemporánea. No me interesa, ni podría juzgar lo cierto o lo falso de los resultados de estas representaciones y prácticas, pues tendría permanentemente el riesgo de caer en posiciones esencialistas y en discusiones bizantinas. Me interesa analizar, como se construye una nueva forma de entender lo que se considera real, contrarrestando los cuestionamientos propios del individuo sobre los efectos insostenibles del sistema económico y político actual de nuestras sociedades contemporáneas. Para decirlo de forma simple, creo que en un momento en que aparece en el medio, la figura de un consumidor responsable y consciente, se hace necesario reforzar el hábito del consumo desde un reforzamiento imperceptible de las formas de desear que se basa en un culto al bienestar personal, al merecimiento sin remordimientos, a la búsqueda de una evolución individual basada en la mirada al si mismo y en el encuentro personal con capacidades “antes no usadas”.
Para hacer práctico el siguiente análisis del problema hasta aquí planteado, analizaré el texto “El Secreto” como un ejemplo particular que me permitirá alcanzar los siguientes objetivos: Primero, explicar en términos prácticos como los discursos de la superación personal y la mirada al “si mismo” pueden convertirse en condicionamientos sobre la mente y el comportamiento, que permiten moldear no solo individuos, sino consumidores activos y productivos y que pueden llegar a agotar posibilidades de resistencia desde la singularidad. Segundo, mostrar como todo este discurso se difunde, favorecido por el surgimiento de nuevas religiosidades, nuevos horizontes científicos, y la tendencia de la nueva era. Tercero, y como consecuencia de los dos anteriores, justificar la pertinencia de un análisis desde los Estudios Culturales.
“El Secreto” es un texto impreso y audiovisual que llegó a nuestro país aproximadamente cinco años atrás y “ha calado” profundamente en la clase media y alta de nuestras ciudades. Según estadísticas de la industria editorial, encabezó durante el año pasado la lista de ventas de libros en Colombia. El texto, básicamente plantea la materialización del deseo a partir de su visualización y convencimiento. Todo el planteamiento se resume en lo que el mismo texto llama la “Ley de la atracción”, que se plantea como la posibilidad que tiene cualquier persona, de atraer, lograr o tener lo que quiera a partir de la visualización en el pensamiento y en las sensaciones, de aquello que desea. Por tanto, según esto, la materialización del deseo, está ligado directamente a las emociones y sensaciones. De alguna forma podría entonces decirse que ahora, de acuerdo a esta “ley”, el tener o no tener, el ser o no ser, ya no es un tema de condiciones y posibilidades, sino de estados mentales y emocionales. En el texto se nota un marcado interés por demostrar la credibilidad científica desde la cual se hacen los planteamientos, pues por un lado, la base que soporta el planteamiento de la “Ley de la atracción” son los principios de la física cuántica la cual plantean que la posición del observador es la que genera un fenómeno determinado, y que por tanto, es el observador el que genera o crea el fenómeno, sin el cual este no existiría. Por lo tanto, plantea que el observador es el constructor de la realidad, la realidad es un producto de la existencia del observador y no al contrario. Los autores que se presentan en el video son en su gran mayoría, profesionales y académicos procedentes de áreas como la física, la neurología, la psiquiatría. Llama también la atención que en la mayoría de casos y ejemplos presentados, soportados en testimonios e imágenes que representan tales testimonios, se trata de deseos por obtener bienes, lograr relaciones sentimentales exitosas, o alcanzar éxito y reconocimiento. El video hace también énfasis en el impedimento que significa para la realización y materialización del deseo propio, el contacto con realidades externas que denoten, preocupación, angustia, escasez, pobreza, conflicto o en general aquello que exprese lo contrario a aquello que se desea. Es decir, según el planteamiento, una condición importante para el buen funcionamiento de la “Ley de la Atracción”, es la despreocupación por el Otro.
Para entender los efectos que este discurso puede llegar a causar en los individuos y para ampliar lo que a simple vista como observador he ido encontrando en los comentarios de círculos de personas que consumen y comentan este texto y similares, realicé una observación de los comentarios y posiciones asumidas en dos grupos de facebook alrededor de “El Secreto”, con aproximadamente 12.000 miembros y 500 comentarios acerca del tema. Complementario a esto pregunté a un público aproximado de 2500 personas que asistió a un Foro sobre el tema, realizado en Bogotá el 23 de febrero de 2008, cual era su opinión sobre “El Secreto”, sobre lo cual pude obtener 811 respuestas. La mirada a estas fuentes, me permitió hacer un acercamiento a la recepción del discurso para encontrar indicios sobre la presencia de imaginarios alrededor de él. A continuación listaré los elementos comunes que encontré en la revisión de la recepción de las fuentes mencionadas:
· Existe una mención constante del deseo de alcanzar los objetivos y metas, para lo cual según las personas, “El Secreto”, ofrece una especie de “técnica”.
· Muchos de los comentarios, mencionan como objetivos y metas a alcanzar, la atracción de “riqueza y bienes materiales”.
· Se nota un convencimiento pleno de la efectividad de “El Secreto”. Muchas de las personas afirman haber ya recibido “las bondades” de haber puesto en práctica “la técnica” de “El Secreto”. Este punto es importante, porque pareciera que estos testimonios, le dan a los planteamientos del texto y del video, más impulso y credibilidad ante el resto de receptores. De hecho, se encuentran continuas solicitudes entre ellos para que compartan “como lo hicieron”, es decir, que compartan la forma en que aplicaron “la técnica”.
· Lo que más llama la atención es la connotación de “fé” y creencia que cubre la posición de las personas frente a “El Secreto”. A pesar de que todo el discurso que plantea el texto (escrito o audiovisual), es claramente algo no tangible, ellos no dudan de la existencia y la efectividad de sus planteamientos.
· En muchos comentarios se nota una estrecha relación con creencias católicas, lo cual llama la atención dada la intención antropocéntrica del discurso. Sin embargo pareciera como si esta aparente contradicción, se solucionará entre los seguidores de “El Secreto”, calificándolo como “un regalo” que Dios le da a los seres humanos, pero que estuvo oculto intencionalmente, por mucho tiempo también por seres humanos, pero que ahora llega una especie de “justicia” o prevalencia de la verdad, y por tanto ya todos tienen acceso a ese “regalo”.
· Se nota también una creencia profunda entre las personas, de adquirir cierto status o privilegio al poder manejar esta “técnica” de materialización de deseos, que no todo el mundo ha logrado o al que no todos tienen acceso aún.
